Sobre la frontera
Mientras descargaba cajas mantenía conversaciones triviales e intrascendentales con sus compañeros para pasar el tiempo. Menos con Michael. Él era también compañero de trabajo sí, pero además era su amigo. De hecho, probablemente era el único amigo de verdad que tenía en la ciudad. También era negro y provenía del sur, aunque en el caso de Michael, de un pequeño y bucólico pueblo costero de Mississippi. Se habían conocido trabajando en el puerto y Jerôme entabló en seguida una estrecha relación con él. Quedó impresionado por la capacidad de Michael de contar historias y de darles un emotivismo especial. Como además sabía leer y escribir a pesar de tener un pasado muy humilde le propuso trabajar con él en la revista realizando reportajes en la sección de sucesos. Se conocían desde hace nos 5 años, cuando Jerôme era un recién llegado de 19 años y Michael un trabajador del puerto de 21. Ambos eran unos entusiastas de la música, casi melómanos enfermizos, y tenían gran devoción por la música tradicional americana como el jazz, el folk, el blues o el country y por artistas como Fats Domino, Duke Ellington, Woody Guthrie o Louis Armstrong. Pero también por la nueva ola musical negra de soul con Aretha Franklin, Otis Redding, Sam Cooke o John Coltrane.
Aunque también compartían otras inquietudes como el baseball, la literatura (sobre todo el romanticismo y los clásicos grecolatinos), el cine mudo de vis cómica de los años 20 y los 30 y las nuevas corrientes pictóricas, aunque esto estaba mucho más desarrollado en Jerôme. De ahí su especial predilección por la fotografía. De pronto, comenzaron a hablar de baseball:
- ¿Escuchaste por la radio algo del partido? - preguntó Jerôme.
- ¿Cuál? – respondió Michael.
- ¿Cuál va a ser? Los Yankees contra los Red Sox. – contestó Jerôme en cierto tono de incredulidad
- Ah, pues no. Ayer estaba muy cansado y me fui pronto a dormir. – replicó Michael con serenidad y algo de desdén.
- Pues te perdiste una actuación estelar de los Yankees. – le comentó Jerôme
- Bah, aún queda mucha Liga por ver. – respondió Michael con intención de cerrar el tema.
Después continuaron hablando sobre teatro y sobre si iban a ver alguna nueva obra musical en Broadway y que esperaban a que adaptaran cuando antes West Side Story al teatro. También charlaron sobre las nuevas canciones de Chuck Berry que prometían ser rompedoras. Entre dimes y diretes llegaron a las 12 del mediodía e hicieron un receso para almorzar. Jerôme se tomó un sándwich de atún y mayonesa mientras Michael masticaba su emparedado de pavo y lechuga y la Coca-Cola era compartida por ambos. Tres cuartos de hora después de haber comido y estado contemplando los barcos que cruzaban la bahía volvieron al trabajo que no dejaría de realizar hasta las 5 de la tarde.
Entonces fueron a los vestuarios, se volvieron a cambiar y a poner ropa de calle y salieron de la zona de estibación primero y del puerto después y se dirigieron a la parada de autobús. Allí tomarían un bus que cruzaría el curso del río por un puente hasta la isla de Manhattan. Traspasarían toda la zona norte de Harlem y el Upper East Side hasta llegar a la frontera entre Manhattan y el Bronx, barrio en el que estaba situada la redacción de ‘New Order’.
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La tercera parte, en breve...
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