sábado, 5 de mayo de 2012

Microrrelato ( V )

Quinta parte del microrrelato tras la cuarta:


Sobre la frontera

Ahora él y Michael están en la cima. Y subirián aún más con un reportaje a modo de triple entrevista a 3 grandes personalidades como Muhammed Ali (tras alistarse en la Nación del Islam al igual que hiciera Malcolm X), Sam Cooke (que sería su última entrevista) y a Martin Luther King. El reportaje era fruto de una revolucionaria colaboración Time-New York Times sobre grandes personalidad de la comunidad negra. Tanto Jerôme como Michael quedaron impresionados tras las entrevistas con los 3. Muhammed ya empezaba con su cruzada negra particular tras ganar el oro olímpico, Cooke hablaba de que ya tenía entre manos un gran éxito para lanzarlo el año que viene y King estaba a punto de ganar el Nobel. Los 60 parecían la década de explosión del movimiento negro. Pero quien realmente se quedo impresionado fue Jerôme con los testimonios de King. Con los relatos del juicio de Brown, la valentía de Rosa Parks, los trágicos incidentes de Birmingham o la marcha sobre Washington ante Kennedy el año pasado.

Jerôme siempre había tenido una comunión especial con la causa negra. Pero no fue hasta hablar con King cuando decidió pasar a la acción. Pocas semanas después decidió alistarse con los ‘Panteras Negras’, algo de lo que Michael intentó disuadirle de todas las maneras. Le advirtió de que había formas más seguras de obtener justicia. Un discurso muy similar oyó de labios de Stella, la cual había llegado a un punto en el que la vida de Jerôme le importaba tanto o más que la suya. No tan comprensivos se mostraron los padres de Stella que, aún siendo negros también, renegaban de muchas maneras de los Panteras, sobre todo por lo peligroso de sus operaciones. Especialmente intransigente se mostró el padre de Stella, Thomas, con las pretensiones de Jerôme.

-         ¿Qué demonios quieres muchacho? ¿Dejar hundida y viuda a mi hija? Si vas por ese camino te matarán. Si esos son tus planes desde luego olvídate de mi hija. – esas fueron las duras palabras de Thomas.
-         Usted no es quién para interponerse en eso ni en mis actos. Parece mentira que sea negro. Pensé que lo entendería mejor que nadie. – replicó Jerôme.

Se hizo un silencio sepulcral en la casa de Massachussets de Stella, a la que Jerôme había acudido para pedir la mano de Stella a sus padres. Thomas echó de la casa a Jerôme y este se fue a coger un bus que le llevara a Boston para volver a Nueva York. Era ya invierno en 1964 y Cooke acababa de morir. Volviendo a Nueva York Jerôme se enteró de la noticia y se acordó de la entrevista que le había hecho meses atrás. En esas navidades Jerôme decidió tomar un papel más activo con el movimiento de las Panteras. Consiguió que Time le pagara viajes a diferentes zonas del país como Chicago, California o los estados sureños con la excusa de realizar reportajes de corte social sobre los disturbios. Además de realizar estos fotorreportajes que le dieron más fama en Time y otros medios de Nueva York Jerôme asistió a manifestaciones, reyertas o boicots y fue en más de una ocasión encarcelado durante días por alteración del orden público.


Ya eran finales del año 65 y Jerôme lleva casi 10 meses sin saber nada de Stella. La echaba mucho de menos pero sabía que su padre y sus ideales estaban fuertemente enfrentados y no estaba dispuesto a tener que elegir. Y si ya lo había hecho, su decisión era evidente. Pero de pronto se encontró con Stella en una tarde otoñal paseando por uno de esos frondosos parques de Queens. De una forma perfectamente sincronizada se acercaron mutuamente y sin mediar palabra se fundieron en un beso tan prolongado como intenso. Se sentaron en un banco y ella le explicó que estaba a punto de terminar la carrera de medicina y que tenía pensado ejercer en Nueva York. Le dijo que se lo había comunicado a sus padres y que quería casarse con Jerôme. También que ellos no lo entendían del todo pero lo respetaban (sobre todo Jeanette) y que ella sabía lo que hacía porque ya tenía edad para tomar sus propias decisiones. Jerôme casi rompió a llorar de la emoción y fue secundado por Stella mientras se fundían en otro inacabable beso mientras se abrazaban poderosamente.

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La sexta en breve, si Dios quiere

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