Sobre la frontera
Jerôme entró en una profunda cólera. Hizo el fotorreportaje
más incendiario hasta el momento de Time y que curiosamente fue aceptado. Y después
se encaminó a una marcha de protesta en Memphis con la reprobación total de
Stella, a la que hizo caso omiso. La violencia se mascaba en el ambiente. Los
manifestantes (de todas las razas) se lanzaron a destrozar todos los negocios
de Memphis y se encaminaron a la comisaría de policía local con una irracional
idea de hacer un linchamiento contra los cuerpos de policía. La policía se descontroló
y abrió mangueras, lanzó botes lacrimógenos y utilizó porras y otros objetos contundentes de manera
indiscriminada. Jerôme se encaró con un policía y forcejearon. En medio del
tumulto se oyó un disparo. La 9 milímetros reglamentaria del policía se
disparó accidentalmente dejando inerte el cuerpo de Jerôme. Un gran caos e
histeria se produjeron.
Días después, Stella se enteró de lo ocurrido leyendo los
obituarios del New York Times que llenaron de loas y odas a Jerôme como
colaborador ocasional y como fotoperiodista. Stella se derrumbó. Llamó a la
comisaría de policía de Nueva York y estos confirmaron la muerte y la
ofrecieron poder identificar el cuerpo y llevárselo para darle sepultura. Stella
fue a la casa de campo de sus padres para encontrar apoyo. Era finales de
verano del 68 y Stella y sus padres se preparaban para darle entierro a Jerôme.
Había conseguido ponerse en contacto con Michael y este se apresuró a
trasladarse hasta Massachussets para darle un último adiós a su amigo, casi su
hermano. Al parecer también acudirían algunos amigos que Jerôme había dejado en
‘New Order’, ‘Time’, ‘New York Times’ y en el puerto. De repente alguien llamó
a la puerta. Era una talluda y joven muchacha negra que se identificó como
Christine. Dijo que venía desde Baton Rouge, Louisiana. Le dijo a Stella que
había venido tras enterarse de la muerte de Jerôme. Ella le preguntó si era
conocida o tenía relación. Christine le preguntó si podía pasar para hablar en
privado. Stella aceptó. Se sentaron en el sofá del despacho del padre de Stella
y Christine le dijo a Stella que conocía a Jerôme desde hacía mucho tiempo.
Stella dijo que no sabía por qué. A Christine se le dibujó una expresión en la
cara como si ya esperara esa respuesta. Le dijo a Stella que no tenía contacto
con Jerôme desde hacía más de 10 años. Stella le preguntó qué nivel de relación
tenía con Jerôme. Ella contestó que eran ‘familia’. Fue entonces cuando
Christine empezó a contar la historia de Jerôme. La que le había llevado a
Nueva York.
Jerôme, de nombre de nacimiento Martin, había quedado
huérfano con 1 año, de padres de origen judío-alemán. Su madre murió en el
parto y su padre fue llamado a filas en la Segunda Guerra
Mundial y cayó en combate en Iwo Jima. Martin tuvo difícil encontrar un nuevo
hogar de acogida. Su madre era una profesora de literatura francesa y de corte
liberal, lo cual lo llevo a estar muy mal vista y a que la atribuyeran fama de
mujer abierta en las relaciones sentimentales. Sobre el padre se cernían
rumores de deserción y contraespionaje en colaboración con los japoneses. De
esta forma, solo la familia de Christine, los Mayflower, aceptaron hacerse
cargo del retoño que era Martin, que se crió con ese nombre hasta los 14,
cuando lo cambió por otro más negro como Jerôme.
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La octava parte,cuando se pueda
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