domingo, 20 de mayo de 2012

Microrrelato ( VI )

Sexta parte del relato tras la quinta:
http://noffside.blogspot.com.es/2012/05/microrrelato-v.html


Sobre la frontera


Jerôme le dijo que estaba encantado con la noticia pero que no tenía pensado cambiar sus planes con el movimiento. Stella le contestó que ella lo aceptaba siempre y cuando no se moviera más de Nueva York y lo enfocara desde un ámbito más periodístico que de militante. Jerôme aceptó consciente de que no se podía alejar más de la mujer de su vida y menos cuando esta se le había presentado con el corazón abierto. De esta forma, Jerôme y Stella se casaron por lo civil en Nueva York y por lo religioso en una iglesia episcopaliana de Boston en una íntima ceremonia a la que solo acudieron los padres de Stella y Michael como padrino de Jerôme.

Corría el otoño del año 1966. Las cosas no podían irle mejor a Jerôme. Le habían ascendido a jefe de fotografía en la delegación neoyorkina de Time y Stella había obtenido el puesto de jefa de planta en su hospital. Un auténtico hito para ella, una mujer negra en medio de un mundo de hombres blancos. Además Michael había conseguido el puesto de redactor jefe en la sección de opinión del New York Times, pero lo rechazó para aceptar el puesto de director adjunto del Chicago Tribune, lo cual propició su traslado. Un traslado que afecto a Jerôme, que por un lado veía irse a su mejor amigo pero por otro se alegraba de que hubiera triunfado como se merecía.

Y llegó el momento crucial de la vida de Jerôme. Empiezaba el año 1968 y muchas cosas habían cambiado. Jerôme ya no solo escuchaba a Berry o Armstrong. Había empezado a escuchar a los Beatles, los Rolling Stones, The Who, The Beach Boys o The Velvet Underground. Ahora leía literatura más contemporánea como a Faulkner, Sartre o Le-Carré y no iba tanto al teatro ya que había empezado a ir más al cine a ver obras sobre cowboys como las de John Ford o Howard Hawks. Y también comenzó a ver a John Huston, Stanley Kubrick o Alfred Hitschcock. Pero todo sin ello sin renunciar a las películas de Sidney Poitier. Ahora ya no seguía tanto el baseball y le empezaba a llamar más la atención el baloncesto y el tenis.

Y lo más importante, se planteaba cambiar de aires para ir a trabajar a California o a Chicago, una ciudad que le atraía mucho. O incluso a Europa ya que París, Milán o Londres le llamaban mucho la atención. Estaba claro que había cambiado, y también Stella. A su amor pasional habían unido otro más maduro y emocional que les había aportado otra visión de las cosas. Hasta parecía que Jerôme había encajado con bastante naturalidad la muerte de 2 de sus grandes ídolos como Coltrane y Redding el año pasado a manos del duro puño del destino. Pero en abril murió King. Murió un sueño, su sueño. Quizá ya no lo vivía con tanta intensidad pero le había hecho como era ahora. Ese hombre triunfador con una bella e inteligente mujer al lado.

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Y ahora, la séptima parte

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