martes, 5 de junio de 2012

Microrrelato ( VIII )

Octava parte del relato,tras la séptima:
http://noffside.blogspot.com.es/2012/05/septima-parte-del-relatotras-la-sexta.html


Sobre la frontera



Pero un desafortunado día de 1957, cuando Martin (entonces ya Jerôme) tenía 16 años, un grupo de radicales irrumpieron en casa de los Mayflower. Poco después de los sucesos de Little Rock en Arkansas se desató una ola de violencia racial contra la población negra a lo largo de todos los estados sureños. Jerôme y Christine estaban bañándose en el río mientras el resto de la familia se había quedado en casa. Cuando Jerôme y Christine volvían a casa encontraron los cuerpos ahorcados en frente del porche de la casa familiar. Totalmente conmocionados decidieron que mientras Christine esperaba dentro de la casa Jerôme avisaría al sheriff. Cuando Jerôme visito la oficina del sheriff este le respondió con evasivas y le dijo que el asunto se salía de su jurisdicción y que tendría que esperar a que los federales se hicieran cargo del caso. Tras fracasar en su petición de ayuda fue a ver al padre Cartmichael, el sacerdote que regentaba la iglesia presbiteriana del pueblo, y este se mostró más evasivo aún que el sheriff y le dijo que esperaría  a que las autoridad tomaran las riendas para poder ayudarles. No obstante, se ofreció para alojar a Jerôme en la parroquia. Jerôme volvió a casa apesadumbrado y furioso con el mundo. Mientras descolgaba los cuerpos inertes de su familia tuvo una revelación.

Fue mientras descolgaba el cuerpo de su hermana Anna, que era con la que más relación tenía. Eran uña y carne ya que tenían la misma edad y hacían las mismas cosas. Mirando su rostro inexpresivo y sus apagados ojos verdosos observó la similitud de su nariz con la del padre Cartmichael y al mismo tiempo recordó que el padre solía guardar armas en la parroquia ya que él le ayudaba con labores comunitarias cuando era más joven y pasaba mucho tiempo en la parroquia. Se le revolvieron las tripas y estuvo a un paso de volver a la parroquia a desatar sus instintos más violentos, pero cesó en el empeño al acordarse de Christine. Cuando terminó de descolgar a todos fue a por una pala al cobertizo de la hacienda y enterró los cuerpos bajo la gran encina que había en el patio trasero de la casa. Pero no rezó ninguna plegaria, había perdido la fe. De hecho, desde entonces jamás había vuelto a pisar una iglesia y era lo único que aborrecía de la cultura negra y así lo mostraba siempre que podía en público. Después fue al cuarto de Christine. Ella seguía sollozando con la cabeza pegada a la almohada. Jerôme la abrazó, la dio un beso en la mejilla y le dijo que debían irse cuanto antes de la ciudad porque corrían un gran peligro y no tenían a nadie a quien acudir, al menos que estuviera dispuesto a ocuparse de los dos. Metieron unos pocos efectos personales en maletas y Jerôme le propuso a Christine que tomaran el fulgón de cola de un tren de mercancías para ir hacia el norte.

Su objetivo era Pennsylvania. Pero al pasar por Tennessee y acercarse a Chattanooga el tren se detuvo. Un grupo de radicales intentaba hacer un boicot al trasporte de mercancías con dirección a los estados del norte, los cuales eran vistos como los ‘amigos perversos de la gente de alma corrompida’. Jerôme y Christine fueron descubiertos por un granjero y este los presentó ante el cabecilla, el cual propuso llevarlos ante el sheriff del condado, en contra de la opinión mayoritaria de la camarilla (la cual tendría unos 60 miembros) de llevarlos a un prado y obligarles a ingerir hierba y heces de vaca para ejecutarlos después. Fueron apresados y llevados a la oficina del sheriff. Este los mandó encerrar en celdas separadas y de esta forma permanecieron durante 2 meses. En el mediodía de un domingo un grupo de unos 15 jóvenes de entre 18 y 22 años se coló en la oficina del sheriff y abrió la celda de Christine y la de Jerôme. Su primera reacción fue de alegría y agradecimiento pero rápidamente una chica pecosa y de pelo rojizo que bien podría haber sido la hermana de Jerôme y que parecía la jefa mandó apresar a Christine y a Jerôme. Jerôme se intentó revolver mientras soltaba gritos llenos de rabia e improperios y también de desesperación al ver como se llevaban a su hermana. Consiguió escabullirse y dejar noqueado a dos muchachos desgarbados pero rápidamente fue reducido por otros 4 de mayor presencia. Recibió un fuerte golpe en la cabeza con un palo mientras oía desde fuera lo que parecía un disparo y se le dibujaba una lágrima que le recorría toda la cara como el curso de un río atraviesa y desciende toda una montaña.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Y ahora, la novena y penúltima

No hay comentarios:

Publicar un comentario